MESSE MÜNCHEN abordará en BAU 2027 la adaptación climática de edificios como uno de los ejes de la feria, que se celebrará del 11 al 15 de enero de 2027 en Múnich. El programa analizará cómo combinar la reducción de emisiones con medidas frente al aumento de las temperaturas y las lluvias intensas, con especial atención a la rehabilitación del parque existente, la protección solar, las fachadas, las cubiertas, la ventilación y la gestión del agua.
BAU 2027 dedicará uno de sus temas principales a la combinación de protección climática y adaptación de los edificios a unas condiciones meteorológicas diferentes. La feria abordará tanto la planificación de nueva construcción como, especialmente, la transformación del parque edificado existente.
Una de las referencias utilizadas por la organización es el estudio “Climate-adapted construction”, elaborado por PROGNOS. El documento estima que las inversiones necesarias en el sector alemán de la edificación alcanzarían los 137.000 millones de euros hasta 2035 en un escenario de cambio climático moderado y los 237.000 millones en un escenario más severo. En el primer supuesto, el 86 % de la inversión correspondería a edificios existentes.
El parque residencial alemán incluye cerca de 20 millones de edificios, muchos construidos hace varias décadas. Solo el 7,7 % de los edificios existentes actualmente se construyeron entre 2010 y 2022, mientras que más de tres cuartas partes de los edificios y viviendas residenciales utilizan sistemas de calefacción basados en petróleo o gas.
El aumento de las temperaturas introduce nuevos parámetros en el diseño y la rehabilitación. A finales de junio de 2026, 467 de las 488 estaciones de medición del servicio meteorológico alemán registraron récords absolutos o mensuales de temperatura máxima.
La respuesta de los edificios no depende únicamente de la temperatura exterior. La geometría urbana, la radiación solar, el sombreado, el viento y las características de las superficies condicionan el microclima y pueden generar situaciones diferentes incluso a poca distancia.
“Lo que ocurre realmente en la calle depende en gran medida de la geometría de la ciudad, el sombreado, el viento y los materiales”, explica Daniele Santucci, profesor de sistemas de edificación en RWTH AACHEN UNIVERSITY.
En este contexto, BAU señala varias estrategias pasivas relacionadas directamente con la envolvente y el acondicionamiento de los edificios:
Estas soluciones pueden limitar el calentamiento de los espacios interiores y reducir las necesidades adicionales de refrigeración activa. En nueva construcción pueden incorporarse desde las primeras fases mediante la orientación, la volumetría y la configuración constructiva, mientras que en rehabilitación deben adaptarse a las estructuras existentes.
La adaptación climática también modifica el papel de cubiertas, fachadas y espacios urbanos. Calles, aparcamientos, tejados y fachadas pueden utilizarse para generar sombra, incorporar vegetación o participar en sistemas de retención de agua.
Las cubiertas concentran además diferentes instalaciones y funciones: sistemas fotovoltaicos, equipamiento técnico, vegetación y almacenamiento temporal de agua de lluvia. Su compatibilidad depende de una coordinación temprana entre estructura portante, composición de cubierta, impermeabilización y drenaje.
Las cubiertas de retención permiten almacenar temporalmente las precipitaciones, mientras que la vegetación puede aprovechar parte del agua y contribuir mediante evaporación a modificar el microclima. La integración de fotovoltaica y sistemas de gestión del agua convierte así la cubierta en un punto de encuentro entre reducción de emisiones y adaptación climática.
Las lluvias intensas plantean otro frente de adaptación. La topografía, la impermeabilización del suelo, la urbanización y los sistemas de drenaje determinan cómo circula y dónde se acumula el agua. Sótanos, aparcamientos subterráneos, accesos situados a cotas bajas y, cada vez más, plantas bajas se encuentran entre las áreas especialmente expuestas.
La planificación debe considerar recorridos de evacuación y zonas de retención más allá del edificio individual. Los análisis climáticos urbanos, los mapas de riesgo por lluvias intensas y los modelos digitales permiten localizar áreas con mayor exposición al calor, prever recorridos de agua y determinar dónde pueden resultar eficaces el sombreado, la vegetación o la infiltración.
Este enfoque requiere una intervención coordinada desde las primeras fases entre arquitectura, arquitectura del paisaje, urbanismo, gestión del agua y planificación técnica.
El estudio de PROGNOS calcula unas necesidades anuales de inversión de entre 12.500 y 21.500 millones de euros hasta 2035, dependiendo del escenario climático. La aplicación de las medidas analizadas requeriría entre 7.700 y 15.300 trabajadores adicionales a tiempo completo, principalmente para actuaciones relacionadas con la protección frente al calor y las lluvias intensas.
Wolfgang Schubert-Raab, presidente de ZDB, considera que la adaptación climática puede generar nuevos mercados, modelos de negocio y oportunidades de empleo para la cadena de valor de la construcción, aunque plantea la necesidad de mantener las actuaciones dentro de parámetros previsibles, económicamente viables y aplicables en la práctica.
En BAU 2027, fabricantes y profesionales de la planificación mostrarán soluciones relacionadas con la envolvente del edificio, la protección solar, las instalaciones técnicas, los sistemas de cubierta y fachada, la gestión del agua de lluvia y las herramientas digitales de planificación. La feria se celebrará del 11 al 15 de enero de 2027 en MESSE MÜNCHEN.